Oliver Esteban Jaramillo Cabal
El desvanecimiento de un legado histórico es un fuerte
golpe a la identidad de cualquier comunidad. Tristemente esta es una realidad
que se enfrenta en el municipio de Caloto con el estado crítico en el que se
encuentra el puente calicanto el cual está cargado de historia desde hace
décadas pero que ahora corre el riesgo de caerse y dejar toda esa historia en
el pasado. Para dar más contexto debemos recordar aquel 8 de julio del año 2020
en el que siendo las 7:15 de la noche el puente colapso dejando a los
habitantes del municipio completamente impotentes y tristes debido a que era un
suceso que se veía venir. Este no fue un simple colapso estructural sino que
fue la caída de un testigo que presencio sucesos históricos desde la época
colonial.
Entre los habitantes se tocó mucho el tema durante días, semanas y meses
buscando una posible solución ya que en junio del mismo año el alcalde del
municipio junto a miembros de su gabinete de trabajo, un historiador y un
restaurador visitaron el puente para buscar una posible solución a los daños
que este tenia, se comprometieron a restaurarlo pero primero se colapsó antes
de que por parte de la administración se viera un solución. Actualmente el
puente se encuentra en peores condiciones ya que lo único que hizo la
administración fue poner unas guaduas que no han servido de mucho, según
rumores que han llegado a oídos de los habitantes del municipio el arreglo del
puente no depende de la administración sino de invias, esto dicho por el actual
alcalde del municipio por lo que no se pueden tener muchas esperanzas de que el
puente se pueda recuperar y pueda volver a ser ese puente por el que pasaron
tantras personas en un pasado.
A pesar de las pocas esperanzas de que el puente se pueda arreglar si se espera
que se tomen medidas porque esto afecta a la población de manera social,
cultural y económica ya que es un puente colonial cargado de historia y que
aparte comunicaba al municipio con veredas y resguardos vecinos, también afecta
de manera ambiental ya que al ser un lugar que se a dejado en el abandono
muchas personas de calle lo han cogido como su casa y también se a prestado
para que vayan a fumar, consumir drogas y arrojar basuras.
Caloto está perdiendo más que un puente, está perdiendo un fragmento
irremplazable de su historia. La restauración no solo es un deber
administrativo, sino un acto de preservación cultural que define quiénes somos
como comunidad. Restaurar el puente Calicanto es restaurar la identidad y
demostrar que el pasado importa, que la historia es más que un recuerdo lejano,
es un lazo que nos conecta y nos define como pueblo.
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